IMG-20170929-WA0006La fuerte apuesta que Mojácar ha realizado por el turismo adaptado a las familias le ha valido el reconocimiento de la Federación Española de Familias con el Sello de Turismo Familiar. La ciudad almeriense se convierte así en el primer destino avalado de la comunidad andaluza. Situada en un entorno único como son las estribaciones de la Sierra de Cabrera, Mojácar ofrece infinidad de atractivos para las familias. Uno de los más valorados son sus playas: 17 km en total que cuentan con todo tipo de servicios, perfectamente adaptadas para niños y galardonadas con bandera azul.

Pasear por el barrio del Arrabal (el antiguo barrio judío) o por el centro histórico, visitar la Casa Museo “La Canana” o la ermita de San Pascual son algunas de las propuestas que hace Mojácar, que ofrece además áreas de juego para los niños, señalización de peligros, zonas para niños en restaurantes, menús infantiles o información turística de fácil acceso en varios lu­gares del municipio, completando una oferta pensada para el bienestar familiar. En equipamientos y en infraestructura hotelera la oferta es amplia: desde grandes y pequeños hoteles (incluido el Parador de Mojácar****) hasta apartamentos, camping y pensiones.

Con una temperatura media de 20 grados y más de 3.000 horas de sol al año, la localidad ofrece atractivos culturales y turísticos, pero también naturales. Situada a pocos kilómetros de la entrada al Parque Natural de Cabo de Gata, la zona es ideal para practicar bicicleta, senderismo o montar a caballo, así como la práctica de deportes acuáticos como buceo.

En cuanto a sus fiestas, cabe destacar la de Moros y Cristianos, que se celebra el fin de semana más cercano al 10 de junio y en la que todo el pueblo se transforma para acoger un mercado medieval, el desembarco, la trabucada, el torneo a caballo y, por supuesto, el grandioso desfile del domingo por la tarde. Otras fiestas importantes son el Carnaval, la Semana Santa, la romería de San Isidro o las fiesta patronales en honor a San Agustín, el 28 de agosto. Todo culmina con las fiestas de Navidad, con la exposición del Belén, recitales de villancicos populares y el recibimiento del año nuevo bajo el reloj de la iglesia.