Acogimiento familiar en Andalucía
Algunos niños y niñas que no pueden ser cuidados por sus padres o madres, viven y crecen con otras familias que voluntariamente les abren sus puertas y su corazón durante el tiempo que necesiten, evitando así su entrada en un centro residencial de protección. Durante el acogimiento, en la mayoría de los casos, estos menores mantienen el vínculo y la relación con su familia de origen mediante visitas y contactos establecidos.
El acogimiento les permite crecer en un ambiente familiar estable y seguro. A estos niños y niñas se les da la oportunidad de dar y recibir cariño y de formar parte de una familia que les quiere y les cuida.
Acoger es una tarea difícil, no todas las personas son capaces de hacerlo y esto no significa que no sean buenas personas o personas solidarias. No es suficiente con querer dar amor, detrás de cada acogimiento hay siempre una niña o un niño que ha sido golpeado por la vida, con unas necesidades muy específicas y a veces complejas. Por este motivo, las familias acogedoras deben poseer las capacidades que puedan dar respuesta a las necesidades de cada menor. No obstante, para esta difícil tarea, las familias estarán acompañadas por profesionales especializados, antes, durante y en la finalización del acogimiento.
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